¿qué dicen las autoridades sanitarias?

Los efectos de las ondas de radio en la salud humana han sido objeto de miles de estudios científicos. Los resultados de estos estudios han dado lugar a las opiniones de numerosas organizaciones internacionales y de las autoridades sanitarias de los diferentes países.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), el Comité científico de riesgos sanitarios emergentes y recientemente identificados (CCRSERI) de la Unión Europea y la Comisión Internacional de Protección contra la Radiación No Ionizante (ICNIRP) concluyeron que la exposición relacionada con las redes inalámbricas y su utilización no conduce a efectos adversos para la salud pública (si fuere el caso) por debajo de los límites recomendados por la ICNIRP. Sin embargo, es importante distinguir la exposición de los móviles y la exposición de las antenas. En el caso de los primeros, la exposición del usuario a las ondas de radio tiene lugar cerca, de manera local y limitada en el tiempo. En el caso de las segundas (estaciones base, transmisores de radio y televisión) es distante, continua y mucho más débil.

recomendaciones sanitarias en materia de estaciones base
Hasta la fecha, los expertos internacionales no han identificado ningún riesgo sanitario asociado con la exposición a los campos electromagnéticos emitidos por las estaciones base siempre que se respeten los valores límite de exposición del público. La OMS, en su Nota descriptiva de mayo de 2006 "Campos electromagnéticos y salud pública: Las estaciones base y las tecnologías inalámbricas" (Nº 304), establece que los niveles de exposición a radiofrecuencias de las antenas y de las redes inalámbricas son tan bajos que no tienen efecto alguno en la salud humana. También afirma que, dadas las bajas frecuencias y niveles de exposición, el cuerpo absorbe hasta cinco veces más señales de la radio FM y televisión (que emiten 24 horas al día desde hace más de 60 años sin que se haya encontrado peligro alguno para la salud de las comunidades locales) que de las antenas. En conclusión, la OMS y las autoridades sanitarias internacionales indican que no hay riesgo alguno para la salud cuando se vive cerca de una estacion base.

recomendaciones sanitarias en materia de teléfonos móviles
Durante veinte años, los teléfonos móviles han sido objeto de más de 1.000 estudios científicos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y grupos de expertos en el ámbito de la salud han analizado todos estos estudios científicos. En mayo de 2011, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) clasificó los campos electromagnéticos de radiofrecuencias en la categoría 2B "posiblemente cancerígenos". La categoría 2B también incluye, por ejemplo, sustancias tales como el café o las verduras en vinagre. La IARC eligió el grupo 2B entre cinco clasificaciones predefinidas. Al elegir este grupo, indica que el vínculo entre ondas de radio y cáncer ni está "probado" ni es "probable", dos posibilidades que corresponden a otras dos categorías de su sistema de clasificación.

La IARC ha publicado una monografía en la que se resume el conocimiento disponible sobre radiofrecuencias y salud: Dosimetría, mecanismos térmicos y no térmicos, biología y epidemiología. Se le puede consultar aquí.

En junio de 2011, recordando la clasificación de la IARC, la Nota descriptiva Nº 193 de la OMS "Campos electromagnéticos y salud pública: Los teléfonos móviles", concluye, "Hasta la fecha, nunca se ha establecido que el teléfono móvil pueda provocar un efecto nocivo para la salud". Esto se aplica a todos los teléfonos móviles e inalámbricos, ya sea GSM (2G), UMTS (3G), LTE (4G), DECT y Wi-fi.
En espera de los resultados de los estudios en curso, la OMS y los grupos de expertos de la salud acompañan esta conclusión con recomendaciones muy fáciles de poner en práctica para limitar la exposición a las ondas de radio, tales como llamar por teléfono con un audífono o un kit “manos libres” en áreas donde la recepción sea buena (ver nuestra sección “Buenas prácticas”).

recomendaciones sanitarias en materia de Wi-fi
La OMS y las autoridades sanitarias ( Canadá, Reino Unido, etc.) indican que los dispositivos Wi-Fi no representan un riesgo para la salud dada su muy baja potencia de transmisión (menos de 0,1 W).

acerca de la hipersensibilidad electromagnética
La hipersensibilidad electromagnética (EHS) ha sido objeto de investigación científica internacional durante muchos años. En 2005, la Nota descriptiva Nº 296 de la OMS “Campos electromagnéticos y salud pública: Hipersensibilidad electromagnética" concluyó que "no existen criterios de diagnóstico claros ni una base científica para relacionar los síntomas de EHS con la exposición a campos electromagnéticos". Las conclusiones de esta nota ya han sido confirmadas por varias agencias sanitarias en Francia y en todo el mundo. Así, en el último informe del grupo de expertos presentado en octubre de 2009 a la Agencia Francesa de Seguridad Sanitaria del Medio Ambiente y del Trabajo ( AFSSET), se establece que "desde 2005, ningún autor ha cuestionado la realidad de las experiencias de personas que atribuyen sus problemas de salud a la exposición a ondas de radiofrecuencia. Ninguno de ellos ha demostrado tampoco una relación causal  entre exposición y EHS”.