¿cuál es nuestra exposición a los CEM?

Al igual que con la luz, cuando una onda de radio choca contra un objeto, una parte de la energía que transporta se refleja, otra parte se transmite y otra es absorbida. Este fenómeno también se aplica al cuerpo del usuario de un teléfono móvil y de cualquier otro dispositivo que genere ondas: Se llama "tasa  de absorción específica" (SAR).

Esta referencia sirve para medir la exposición máxima a las ondas de radio: La SAR es la cantidad de energía absorbida con respecto a la masa. Su medida está expresada en vatios por kilogramo (W/kg).

una exposición variable que depende de las condiciones
La SAR de un móvil es el nivel máximo de ondas de radio al que puede estar expuesto un usuario durante una comunicación. Es actualmente una de las especificaciones técnicas que describe los terminales.
Todos los teléfonos móviles comprados a través de canales convencionales de distribución tienen una SAR inferior a 2 W/kg, valor límite de exposición local de la cabeza o del tronco a las ondas de radio. Los fabricantes de terminales deben indicar la SAR en sus instrucciones.
En la práctica, durante la comunicación, la exposición real del usuario del móvil es siempre inferior a la SAR indicada dado que los teléfonos móviles rara vez funcionan a la potencia máxima. Esta exposición real del cuerpo varía principalmente en función de la potencia de transmisión: Cuanto mayor sea ésta, mayor será la exposición del usuario. Ésta aumenta especialmente cuando el usuario llama en condiciones desfavorables:  Al límite del área de cobertura (por ejemplo, lejos de una estación base), en subterráneos, durante un viaje en tren o coche a alta velocidad, etc.

Otros parámetros pueden afectar la exposición real, tales como la posición del teléfono móvil (lejos o cerca del cuerpo), el uso o no de un kit “manos libres”, etc.

nuevos usos del teléfono móvil
Por otra parte, los nuevos usos del teléfono móvil (Internet, fotos, vídeos, televisión, música, correo electrónico, etc.) tienden naturalmente a reducir la exposición de la cabeza y el tronco de los usuarios del terminal, a diferencia de las llamadas convencionales en las que se coloca el aparato cerca de la oreja. También se recomienda utilizar un kit “manos libres” para las llamadas telefónicas si los usuarios desean reducir la exposición a las ondas de radio dado que se aumenta la distancia entre el teléfono y la cabeza.